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¿Preferirías no sentir nada?

 Feliz día!! ¿Cómo te sientes hoy? Estos últimos meses estuve dándole vueltas a la diferencia entre una persona que abraza su sensibilidad y otra que le ha generado rechazo con el paso de los años, es por ello que hace unos días escribí una reflexión que tal vez te ayude a decidir que bando tomar. Espero que lo disfrutes.💗 Hay quién dice que ser sensible es símbolo de inocencia y pureza , una sensación idílica que no podría estar más cerca de ser un sueño, pues quién siente de más siempre termina sufriendo. Y una persona en su sano juicio, ¿en qué momento elegiría sufrir?  Un individuo con esta creencia, pongámosle Pepito, tiene un gran instinto de supervivencia , por ende desde su nativa lógica sabe que si huye de los afectos dejará de tener razones para fracasar. Sin embargo Pepito cuenta con una historia larga y tendida detrás, es probable que te parezca descabellado, pero Pepito fue un día el más sensible de su círculo.  Nació con esa habilidad de ser observador con...

La envidia como arma

Feliz día!! ¿Cómo te encuentras? Bienvenid@ a Sentir no es de pringaos, un hogar en el cual aprendemos a escucharnos y a expandirnos como personas. Esta semana te traigo el tema de la envidia, un clásico, sin embargo la voy a enfocar desde una perspectiva poco compartida, ¿me acompañas?

Son siete los pecados recogidos en la Biblia, y es la envidia el pecado causante de múltiples guerras, crímenes y odio entre personas, de ahí que sea conocida como la emoción tabú en todo el mundo sin importar la procedencia o la religión.  Considero que ignorar una emoción que sentimos todos los seres humanos es de ingenuo, sería más inteligente aprender a dominarla y usarla a nuestro favor, por ende el nacimiento de esta entrada. Cabe señalar que nadie puede decir que no siente envidia, forma parte de nuestra naturaleza humana.

En primera estancia, la envidia, al igual que otra emoción como puede ser la tristeza, no es ninguna enfermedad, es la forma que tiene tu mente de comunicarse contigo y de decirte lo que necesitas. Del mismo modo, tu mente va a utilizar la envida para decirte eyyyy tu puedes conseguir esto y no te está dando la gana, muévete chaval.



Ojalá poder estar viviendo lo que tu; que pareja tan bonita hacen, nunca me va a pasar a mi; que suerte tiene de tener ese trabajo; cualquiera desearía tener ese cuerpo; buaaahh si tan solo pudiera hablar delante de un público sin temblar como ella...

La envida nace de tu inseguridad a no ser capaz de conseguir un objetivo. Mantenemos el foco en el exterior admirando a los demás u odiándolos por sus posesiones, pero no nos percatamos de que lo único que conseguimos con eso es arrebatarnos la energía a nosotros mismos, ya que la persona a la que envidiamos no va a ser afectada de ninguna forma (la estamos poniendo por encima de nosotros).

El décimo mandamiento dice así: "no codiciarás los bienes ajenos". A mi parecer, esto está negando rotundamente una parte de ti que no puedes controlar, y que no deberías de tratar de controlar. Ale esto hasta ahora está siendo un poco contradictorio, ¿no debo de controlar un sentimiento que me hace mal y sirve para quitarme la energía? No me estoy contradiciendo, lo que ocurre aquí es que podemos dividir la envidia en dos vertientes:

  1. La que nos empuja a sufrir: yo no quiero que aquel tenga más que yo.
  2. La que nos empuja a ser mejores: yo quiero tener lo mismo que tiene aquel.


Llegaste a la parte clave de la entrada, como intuirás vamos a darle especial importancia al segundo punto, así que comencemos!

NO SABES SU HISTORIA

En primer lugar, con todo el respeto, no tienes ni idea de lo que ha tenido que pasar esa persona en su pasado para conseguir ese éxito que tu ansias, así que en vez de mirar embobado el éxito de otros infórmate de cómo han logrado llegar hasta el Olimpo y sigue sus pasos. En segundo lugar, eso de la comparación es buena como medio para crecer, pero también es una chorrada, ya que cada uno nos acomplejamos por algo distinto.






Sin salirnos mucho del tema, quería comentar que está bien querer tener más y buscar fuera del horizonte, pero no hay que olvidar el ser agradecidos con lo que tenemos hoy, porque hoy estamos, mañana quién sabe. Además, no sabes la cantidad de personas que envidian algo de ti, si los demás son capaces de admirarte por como eres, ¿por qué no lo haces tú?

Si siguen viviendo con esa tonta y absurda emoción, jamás les será dado beber de ese vino de la vida que tanto anhelan y al que tanto aspiran (Antístenes).
A modo de resumen, el camino de cada uno es completamente diferente debido a que somos personas únicas y cada uno tiene sus virtudes y defectos, así que si tu intención es bajar 10kg con una infusión del Mercadona, baja de la nube y afronta que toda recompensa tiene su esfuerzo detrás. Pero es que Manolita es súper delgada por genética, ¿Por qué tuve que nacer así? Pepita relájate, lo mismo ahora Manolita tiene complejo también y quiere engordar, tú que sabes. O lo mismo ha estado años cuidando de su salud para verse así. 

Las condiciones que generan la envidia también son prácticamente universales, puesto que nadie, por más favorecidos que sean por fortuna, lo es en todos los aspectos; siempre habrá otros a quienes se les pueda envidiar algunos bienes. (Leszek Kolakowski, 2001). 

¿CÓMO TENER ENVIDIA SANA? ¿EXISTE LA ENVIDIA SANA?

Considerando que la envidia en sí no se siente como algo bonito en nuestro corazón, el hecho de poder extrapolarlo a algo positivo puede crear confusión. Es por ello que, según mi punto de vista, diría que la envidia sana existe, pero requiere de mucho entrenamiento. 
Por el contrario, una persona no podría decir yo sólo tengo envidia sana, pues como hemos aclarado al principio, existen dos tipos de envidia, y la que nos empuja a sufrir va a seguir estando presente.


PASOS PARA LOGRAR SENTIR ENVIDIA SANA:

1) ¿Cuál es el propósito de que desees lo que tiene la persona que envidias? Es decir, imagínate que consigues el sombrero que envidias de Pepito, ¿qué te va a proporcionar ese sombrero? En muchas ocasiones tendemos a desear ciegamente, pero cuando nos visualizamos con nuestro deseo decimos...ah, pues no era para tanto. Pongamos un ejemplo, comparemos una persona con un oso (sí, un oso).


El oso para comer necesita cazar, pero una vez que se siente satisfecho no tiene la necesidad de matar más peces para arrebatárselos a los otros osos con el fin de dejarles sin comida. Su único objetivo es sentirse satisfechos, ni más ni menos. 

Por el contrario, los seres humanos parecemos no estar satisfechos con nada, y no me malinterpretes, es necesario y maravilloso tener ambición y aspirar siempre a más, pero lo que quiero transmitir es que hay personas que parece como si tuviesen la necesidad de ver aplastados a otros y sentirse superior al resto para cumplir y sentirse realizados con ellos mismos, ¿que triste no? Me fui al lado extremo, pero ocurre mucho que a pesar de tener suficiente para sobrevivir y ser felices, en algún momento de nuestras vidas, todos hemos sentido una envidia espantosa al percatarnos de que hay personas que poseen más que nosotros. Seguro que conoces o has percibido en otros esa aspiración a que nadie le vaya mejor, con la esperanza de reducir a la otra persona a tu nivel para así de esa manera "conseguir estar parejos". 

Esto último es algo que vemos a diario, pasa mucho en las relaciones tanto de amistad como de pareja. Imagínate que tienes de novio a Pepito, y no te para de decir pfff amor no me gusta la ropa que llevas, ¿estás como un poco gordit@ no? Bebé no subas esa foto porque tienes pareja y lo único que haces es incitar a tener algo con otras personas...lo sé muy tóxico, pero es para que comprendas que no tendría sentido decir estas chorradas si Pepito te viese al mismo nivel que él. Puse el ejemplo de la pareja, pero con otras personas igual, la forma tóxica y común de sentirse merecedor de alguien es bajándole la seguridad poco a poco hasta que se sienta mal consigo mismo. Es por ello la importancia de trabajar en nuestra seguridad y tener los estándares altos, que ya hablaremos exclusivamente de ello en otra entrada a parte.

2) Ahora hazte la siguiente pregunta: ¿De verdad no eres capaz de conseguir lo que envidias del otro trabajando? Es decir, si la otra persona ha podido conseguirlo, ¿qué te hace pensar que tu no puedes? Aquí todos somos seres humanos, es cierto que hay personas con más suerte que otras, pero eso no son más que puras excepciones, en la mayor parte de ocasiones hay que sudar, y mucho. La envidia no es un símbolo de inferioridad, es un empuje para decirte que puedes, transforma el coraje que se produce dentro de tí en energía para salir de tu zona de confort y tomar acción.

3)Pregunta: que no te de vergüenza, y mucho peor, no te hagas el orgulloso quedándote callad@ para dar la imagen de que lo sabes todo, porque aquí nadie nace enseñado. Como te he explicado antes, no sabes la historia que hay detrás de cada persona que ha conseguido éxito, al igual que tú ellos seguro que han tenido que luchar para conseguir sus objetivos. Ale no sé me da cosa...Ni cosa ni leches, hay que aprender a mirar más por nosotros y menos por lo que puedan opinar los demás, entre otras cosas porque a nadie le importa tu vida como hemos comentado en entradas anteriores.

4)La envidia es riqueza, y esto es debido a que nos permite conocer nuestros gustos. En mi caso, no voy a envidiar a una persona que se le de súper bien las matemáticas porque no es algo que me interese, en mi pasado sí porque no aprobaba ningún exámen (recuerdos de Vietnam), pero ahora me da igual. Por el contrario, sí me da envidia escuchar a una persona que cante de maravilla, porque es una ambición que tengo pendiente y me llama la atención.

5) Consejo de tu compi espiritual: un ejercicio que me ayudó a empezar a afrontar la envidia de forma más amena fue cambiar la expresión de "quisiera ser como Pepito" a "voy a ser como Pepito", para entender la magia detrás de las afirmaciones, si eres nuevo en la familia te recomiendo leer mi entrada "Las afirmaciones: tu medicina permanente". Después de esta pausa publicitaria que me voy por las ramas, créete que puedes convertirte en la persona que te de la gana, ese poder está en ti, ahora bien, de ti depende decidir si te compensa el esfuerzo o no, porque aquí los resultados no caen como las hojas en otoño, hay que luchar.


Ahora bien, si no sabes muy bien en quién convertirte, y te invade el sentimiento de pensar, ¿para qué sirvo?, ¿acaso tengo propósito de vida? La semana que viene vamos a motivarnos a tope para comenzar el 2023 bien cabrón, por lo que estate atendo al sábado de la semana que viene. Yo por hoy me despido, muchas gracias por dedicar tu tiempo a crecer conmigo y espero que tengas un lindo día.💖

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