Feliz día!! ¿Cómo te encuentras hoy? Te voy a hacer una pregunta por curiosidad: ¿Sabías que la mayor parte de tu sufrimiento es imaginario? Hice una redundancia, realmente no sé si este será tu caso, pero como aquí somos transparentes con lo que sentimos, te vengo a confesar que la mayor parte de mis sufrimientos vienen a raíz de situaciones que aún no han dado lugar, es por ello que te traigo el siguiente escrito titulado "Mente apocalíptica".
El nombre lo dice todo, cuenta la leyenda que existe un pequeño duende en tu cabeza que no para de preguntarte ¿Y si...? Este duende, no lo considero malvado, de hecho entiendo su preocupación de encontrar respuestas donde no las hay, pero voy a admitir que en ocasiones me estresa, y que me gustaría encontrar cinta por algún lado para callarle la boca.
La parte buena que le veo a las personas sobre pensantes es que tenemos una imaginación inigualable. ¿Qué nos falta por imaginar? Y no me refiero únicamente al famoso ámbito en el que podemos malpensar desde un comentario hasta un respiro sospechoso, sino de tener una mente abierta en busca de nuevas experiencias y realidades por conocer. Esto último debería de ser perenne: la ambición por soñar más de lo que nos permiten, pues como bien tendemos a afirmar en esta comunidad, la única limitación es la mente (con excepciones).
Sin embargo, bajo mi propio pesar siento afirmar que no todo son flores para esta clase de personas y, aunque me niego a perder esta parte de mi, si hay aspectos en los que debemos de trabajar.
Cuánto más lo piensas, más lo sufres. Cuánto más lo piensas, más deformas la realidad. Cuánto más lo piensas, más respuestas encuentras, pero menos soluciones consigues. Cuánto más lo piensas, más te callas. Cuánto más lo piensas...¿Qué más se te ocurre?
El ciclo sin fin
Un pensamiento intrusivo llega a tu mente...¿Ahora qué? La respuesta más sana sería:
- Piensa en frío.
- Háblalo.
- Pregúntate: ¿Qué es lo que quieres? Para luego terminar con ¿Qué tienes que hacer?
Menos palabras y más acciones. Es como si memorizas los siete pecados capitales, te los puedes saber de carrerilla pero de poco te van a servir si no los pones en práctica.
Pues bien, con los pensamientos pasa algo parecido, dicen que si pasa por tu mente pasa por tu vida, sin embargo entremedias siempre debe de haber una acción. Con tu mente no puedes arreglar una pelea, no puedes comenzar un proyecto, ni mucho menos salir de tu zona de confort. A través de los pensamientos puedes generar una intención, formular una decisión propia y soñar, pero si no eres capaz de trasladarlo a la realidad física se va a quedar ahí: en una idea fugaz.
En definitiva, una persona sobre pensante tiene miedo a tomar acción, porque ya ha valorado cada posible salida, y todas conducen a una posible caída. Desgraciadamente, quieras o no siempre hay que tomar decisiones, sino las acabarán tomando por ti (me da que esta opción te hace perder el control de tu vida).
Teniendo esto en consideración te estarás preguntando, si tan lógico es la importancia de tomar acción, ¿cómo funciona la mente de un pensador? ¿Qué los frena? Varía dependiendo de la persona, pero mas o menos de puedo ubicar con un mini monólogo.
Tengo que tomar una decisión ya. Pero...¿y si es una decisión precipitada? Lo mismo necesito salir de mi zona de confort. ¿Para qué si sé que voy a estar bien sin salir?. Vale no te estreses, primero piensa en las opciones que tienes y luego vemos la que te viene mejor-Le da mil vueltas al asunto-Perfecto, ahora estoy más confundida que antes.
-Perdone, ¿puede elegir ya el sabor del puñetero helado? Hay 20 guiris detrás tuya esperando.
-Ale se olvida de toda la línea de pensamiento que ha formulado y elige un sabor de helado al azar.
-Gracias.
En esta situación, mi helado favorito es stracciatella, pero quise probar otro sabor. Para mi pesar, pensé tanto que opté por tirar toda la línea de pensamiento para elegir un sabor de helado al azar, como el de menta (hablando en serio, ¿a alguien le gusta ese sabor?)
El ejemplo es bastante tonto pero aquí con muestras sencillitas nos entendemos mejor.
La conclusión aquí es: llega un momento en el que estás a punto de explotar y te dices necesito de dejar pensar ya.
Lo gracioso de todo esto es que muchas veces construimos una montaña de un grano de arena, ¿por qué? Hay bastantes respuestas:
- Inseguridades: las vamos a tratar en el podcast de la semana que viene porque...tela.
- Apego: no eres capaz de soltar, por mucho que lo intentes. Dicen que más vale malo conocido que bueno por conocer, pero ese no tiene porqué ser tu caso. Si te encuentras en esta situación te dejo unas de mis entradas favoritas llamada homenaje a las personas que dejé ir.
- Perfeccionismo: uy...cómo nos ponemos cuando una situación está fuera de nuestro control. Puede ser que te hayan enseñado a que tienes que hacerlo todo perfecto para sentirte satisfecho contigo mismo, por el contrario puede deberse a que no quieres caer donde ya estuviste alguna vez. El perfeccionismo bloquea. En mi caso tenía la necesidad de saber como me siento a la perfección antes de comunicarlo, lo cierto es que a veces es bueno hablar con alguien que te pueda avisar si estás llegando demasiado lejos con tus pensamientos.
Os voy a contar una historieta porque sé que se hace más ameno. Hace un tiempo tenía un novio con el que contaba con una comunicación relativamente buena. Digo relativamente porque aún habiendo aprendido la lección de que sin comunicación la otra persona no sabe como te sientes, me seguía dando inseguridad mostrar como me sentía, pues...¿y si estaba siendo una exagerada? Como resultado, me guardaba cosas que me habían molestado o dolido en la relación hasta que llegaba la explosión...me daba por abrime en una llamada y le contaba todo lo que me llevaba meses comiendo la cabeza.
Este ejemplo personal nos sirve para darnos cuenta que sirve de poco guardarnos molestias, si de verdad tienes algo que te está drenando, cuéntalo. Sé que esas pequeñas heridas cuestan sanarlas, pero te prometo que vale la pena, así te ahorrarás miles de malentendidos, confusiones por parte de los dos y una ruptura más que asegurada.
A modo de resumen, si quieres dejar de comerte la cabeza de forma considerable:
- Habla las cosas para evitar confusiones.
- Medita tus decisiones, pero no te pases. Tampoco seas impulsiv@, eso sólo con el sabor de helado, pero a no ser que sea una decisión muy importante, no te comas la cabeza innecesariamente.
Para ir terminando con la entrada, si por casualidad la persona que esté leyendo esto es la que sufre de pensamientos intrusivos, quiero decirte una cosa, y es que todo pasa por algo. De todo puedes sacar aprendizajes, aunque aún no lo veas. ¿Y quién sabe? Tal vez lo que estás viviendo es con el fin de prepararte para lo que siempre quisiste.
Por otro lado, de comecabezas a comecabezas, sabemos perfectamente cuando estamos meditando de más, al punto que deja de tener sentido y empezamos a ver unicornios. Cambia de historia, suena como una frase fitness de motivación pero nada que ver, P-R-E-O-C-U-P-A-T-E M-E-N-O-S.
Cuando tu mente te diga va a salir mal sin motivo aparente no le sigas el rollo, es cierto que el pensar que todo va a salir mal te alivia si luego sale mal porque, ya lo sabía. Por otro lado, te propongo lo siguiente: si siempre estás con los humos bajos te vas a dar el no desde primera hora, es decir, vas a estar infeliz en el proceso y en el desenlace. Como buena romántica que soy te digo que puede acabar mal, pero el proceso sí se puede disfrutar.
Hasta aquí la entrada del día de hoy, muchas gracias por dedicar tu tiempo a este espacio. Espero que te haya gustado, te mando un abrazo que te parto por la mitad y espero que tengas un lindo día.💕
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