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Bienvenidos! Me llamo Ale, y este proyecto fue creado para ser una casita segura, donde una romanticona (yo) comparte en forma de cartas sentimientos que en voz alta dan vergüenza admitir. Soy defensora de que vivir desde el amor y con poderío personal a la vez es posible, porque como es adentro es afuera, ¿te suena a fumada? Pues entonces este blog está diseñado para ti.
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La ley del mínimo esfuerzo
Feliz día!!! ¿Cómo estás? Yo te voy a ser sincera, acabo de cenar y por fin me ha dado la chispa de encender el ordenador y ponerme a escribir tras dos días diciéndome "Ale ponte con el blog", a lo cual mi mente respondía tal que así:
No sé si te ha pasado, pero hay ocasiones que me da un chispazo de...tengo que hacer tal cosa ahora y de verdad que quiero porque es algo que voy a disfrutar, pero no me voy a levantar de la cama. ¿Contradictorio no? Por ponerte en situación, imagínate que vas a quedar con tu grupo de amigos en cuestión de horas, sabes que te lo vas a pasar bien pero dentro de ti dices...pfffffff que pereza.
Con ustedes, LA LEY DEL MÍNIMO ESFUERZO👌
Títulos de la entrada de hoy:
1. ¿Qué no es procrastinar?
2. El tiempo.
3. Origen de la procrastinación.
4. ¿Qué podemos hacer para impulsarnos a tomar acción?
Comencemos por...¿Qué no es procrastinar?
Muchas veces, para comprender un concepto, es más sencillo comenzar por lo que no es, ocurre igual cuando es hora de elegir una vocación, el camino más sencillo es tachar todo lo que te desagrada para así reducir la lista de opciones. Personalmente, siempre tiendo a tacharme de productiva cada vez que me doy un respiro pudiendo estar realizando "cosas productivas", ¿pero sabes qué? Para conseguir productividad hay que descansar de cuerpo y mente.
Sin ir más lejos, el otro día estuve toda la mañana (unas 5 horas) tirada en la cama escuchando música, intentaba levantarme pero nada, es como si mi mente luchara por levantarme y ponerme a hacer cosas pero mi cuerpo respondiera con un shhhh tú... relaja. Con otras palabras, "el arte de no hacer nada", esta es una frase que se utiliza mucho en Italia como recordatorio de la importancia del descanso. Pero, ¿cómo de lejos podemos llevar este dicho?
Contamos con un estilo de vida que consiste en no parar, cada persona está a un nivel diferente, pero en general el nivel de estrés en la sociedad está disparado. Como solución, cuando te quejas es probable que te respondan con el típico "date un respiro", pero lo cierto es que no todo el mundo se puede permitir darse tantos respiros, más que nada porque cuantos más respiros se de uno, más estrés va a acumular, debido a que las tareas siguen estando ahí, nadie las va a hacer por ti.
En este instante me paro a pensar y me digo -vale Alejandra necesitamos descansos -pero no sirven de nada esos descansos si vas a estar en el sofá diciéndote debería de estar haciendo tal cosa, ahora podría aprovechar para salir a arreglar tal...Ese es el problema de la sociedad Occidental, que no sabemos parar ni cuando paramos. Ante esta situación, opino que el mejor remedio es darse menos parones, pues menos muchas veces es más, de esta manera nos sentiremos merecedores de calma y a la par tendremos nuestros objetivos en marcha.
Ahora bien, continuando con la siguiente situación que no considero procrastinación, contamos con posponer haceres por una emergencia. Con emergencia no tiene porqué ocurrir una desgracia...lo mismo tienes que hacer yoga pero te duele la muñeca, pues lo más racional es posponer el yoga para cuando se te haya pasando el dolor. Parece una tontería lo que acabo de escribir, pero para las personas con complejo de perfeccionistas nos aterra la palabra "posponer".
EL TIEMPO
ORIGEN DE LA PROCRASTINACIÓN
¿QUÉ PODEMOS HACER PARA IMPULSARNOS A TOMAR ACCIÓN?
1. Une la tarea que no consigues cumplir con otra que ya tengas. Por ponerte un ejemplo, imagínate que quieres empezar a cuidarte la cara y ponerte cremas, pues bien, una buena opción sería aprovechar la oportunidad justo después de lavarte los dientes, porque ya que fuiste para el baño pues aprovechas y te lavas la cara.
2. Conéctate con tu yo del futuro. Piensa en el marrón que te va a caer si no te quitas de encima lo que tienes que hacer, pasa con dejar el estudio a última hora y creo que no hace falta que explique en qué estado mental acabamos cuando lo dejamos todo para la noche anterior...
3. ¿Cuál es la meta final? Lo hemos nombrado antes, pero por si acaso viniste especialmente a por este apartado, te refresco que hay que mirar más por nosotros y recordarnos qué conseguiremos a cambio del esfuerzo, o por otra parte, qué problema evadiremos si tomamos acción.
4. Metas pequeñas. No empieces una casa por el tejado, porque lo único que crea es que te agobies, que no sepas por donde empezar y termines por rendirte apenas empezar. Ponte metas pequeñas que no te intimiden ni te resulten desagradables.
¿Y tú? ¿Qué haces para impulsarte a tomar acción? Yo apunté las que a mí me han servido hasta el día de hoy, pero estoy segura que hay miles de formas más. Espero que te haya servido esta entrada como reflexión, muchas gracias por dedicar tu tiempo a esta lectura, que tengas un lindo día y nos vemos la semana que viene. 💕
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